Su vida entera era una mentira. Ahora, su único refugio es la verdad.
“Me sentía como una pieza fuera de lugar en un vitral montado varias generaciones atrás. Y tenía miedo. Miedo de ser la grieta que rompiera el dibujo”.
A sus veinte años, Antonia parece tenerlo todo: posición social y una educación refinada en la Buenos Aires de 1930. Sin embargo, tras la caída de Yrigoyen y ante la...








