«Federico García Lorca era no solo un creador genial sino, además de dotado pianista y dibujate, un one-man-show prodigioso capaz, como Yorick, de hacer reír a toda la mesa... y todo el teatro. «Intensificada expresión hispánica»: así le definió Dámaso Alonso. Pero tenía un lado triste, incluso atormentado, que veían pocos. Asesinado en 1936 por los fascistas de Granada —hace ya...















