Al igual que la protagonista de su novela, Francesca Mazzucato trabajó durante tres meses en un teléfono erótico de Módena. Por lo tanto, sabe de qué habla cuando nos cuenta esta bella historia de una obsesión al filo de un «un cruce de soledades», como define ella misma esa «masturbación a distancia» de las llamadas líneas calientes.
Lorena, una profesional del sexo, sabe decir...









