“Bajé los párpados e inspiré profundamente; el corazón me galopaba en el pecho. Caminé hacia la puerta de mi consultorio con piernas inseguras y abrí como si del otro lado se hallase un monstruo. En cierta forma había uno, salvo que se camuflaba detrás de una belleza casi inverosímil”.
Cósima es una psicóloga prestigiosa que dirige una fundación de excelencia para el tratamiento...


























