Un refugio. Un ritual. Un nuevo comienzo.
Bajo los cerezos, junto a uno de los ríos de Tokio, hay un pequeño café con tres mesas de madera. Un lugar discreto, casi oculto, donde el tiempo parece detenerse y las historias de sus visitantes pueden ser escuchadas.
Algunos lunes muy especiales, el Maestro, dueño del café, prepara una cata de matcha. Nada se anuncia con antelación. Hasta allí...


















