Estás a punto de entrar en un relato demencial, absolutamente excedido en imaginación y ritmo. Un relato dibujado con manos expertas que sabrán llevarte al infierno que habita en cada una de estas páginas que se te vienen encima. Solo puedo decirte que la historia empieza arriba… y después no hace más que subir. Sí: es como si un niño hubiese tomado el control de la botonera de Dios.








