Muchos conocen ya a Harry «Conejo» Angstrom, entrañable personaje dividido entre la libertad y la responsabilidad, el deseo de independencia y un anticuado sentido del deber, entre apremios sexuales y vagas especulaciones espirituales a sus 55 años muy avejentado, Conejo ya no hace más que jugar al golf y ver la televisión. Desde el infarto, le embarga un irremediable sentido de fatiga....

















