En febrero de 1933, en el Reichstag tuvo lugar una reunión secreta que no estaba en el orden del día, en la que los más importantes industriales alemanes —entre los que se contaban los dueños de Opel, Krupp, Siemens, IG Farben, Bayer, Telefunken, Agfa y Varta— donaron ingentes cantidades a Hitler para apoyar el nuevo régimen. Desde ese año, Hitler ideó una estrategia de cara a la...
















