Tal vez porque vivió las dos grandes guerras de Occidente y tuvo muy cerca el dolor, la impotencia y la insensatez humanas, Saint-Exupéry se preocupó por volcar en sus libros ejemplos de prudencia y sentido común, de generosidad, heroísmo y, sobre todo, de una gran vocación por el cumplimiento del deber.
Su obra exalta la buena esencia de los seres humanos y la necesidad de que los hombres y...


















