El sueño podría ser leído como un libro sobre el hábito: el hábito como repetición, como costumbre, como sosiego; el hábito como hábitat de la monja. Con sigilosa deliberación Aira induce al lector a comulgar con las madrugadas del puesto de diarios de la esquina de la avenida Directorio y Bonorino, con los horarios fijos del Doctor jubilado, con el pedido de la señora del Susybingo,...




























