Decían los antiguos arqueros zen que cada flecha es una vida y que el hombre tiene que respetar eso.
Cada libro es una flecha, un poco de mi vida que se revela, primero para mí y luego para mis lectores.
Todos los libros anteriores me generaron una emoción particular, pero en El Zahir hay algo distinto: habla de mí más que cualquier otro texto, excepto, tal vez, El Peregrino (Diario de un...




























