El señor Blanco contrata a Azul, quien había trabajado como investigador a las órdenes de Castaño, para que siga a Negro a todas horas.
Como buen detective, Azul cumple discretamente con su cometido y no pierde de vista a Negro, ni en su casa (observándolo desde la ventana del edificio de enfrente) ni fuera de ella. Pero la misión se prolonga durante años y las dudas acaban acechándolo....





























