“Esta es la única autobiografía femenina que pude compararse a las Confesiones de Jean-Jacques Rousseau o a las célebres Memorias de Casanova” escribe Guillaume Apollinaire en el prólogo de este libro a la edición francesa de 1913.
Lo que convierte estas Memorias en un texto digno del comentario de Apollinaire —y no es una simple narración de experiencias eróticas— es su...









