Si no encajas en ninguna religión, quizá no te falta fe: te falta un lenguaje para nombrarla.
Puede que no te identifiques con una Iglesia, con una etiqueta o en con «así se ha hecho siempre»… y, sin embargo, sientas que te falta algo: sentido, raíces, una manera de expresar con claridad lo que te ocurre por dentro.
Creer sin pertenecer pone palabras a una intuición cada vez más...










