Mientras su vida se desmorona Inés encuentra un desahogo en el mundo de ficción
“Mi nena hacía su siesta en el sofá sobre mi falda y yo me hundía en el sopor de los cafetales. Porque de aquella telenovela me fue gustando todo.”
Durante ocho meses, al despertarse, Inés tiene una certeza: entre las tres y las cuatro de la tarde va a sentirse bien. Es la hora en que mira con avidez la...














