“Estaba empezando el invierno de mis dieciséis años y se venía la nieve cuando el mal atacó el quilombo”.
Desde su primera frase, Soy la peste se plantea como un descenso que no es sólo interior. Relato de iniciación en el mal, su código es la supervivencia, el sálvese quien pueda en un paisaje de calles desoladas por una peste arrasadora. Un pibe sin nombre, de masculinidad...


























