La poesía no llega para salvarnos, pero concede ese segundo exacto de luz en los ojos que nos permite descubrir la herida y respetarla.
Nadie que te haga sentir pequeño merece verte crecer.
Aquí dentro siempre llueve, pues descubrí que la felicidad está salpicada de tristeza hasta que uno se tiende una mano y encuentra el valor suficiente para salir por la ventana de su propio pecho.
Por tu...




















