Hacia fines de 1931, Jorge Luis Borges (1899-1986) y Adolfo Bioy Casares (1914-1999) iniciaron una de las amistades más fecundas de la historia de la literatura. Desde 1947, el propio Bioy comenzó a registrar con creciente minuciosidad las «interminables, exaltadas conversaciones» que ambos mantendrían casi diariamente durante más de cuarenta años. Fruto de ese paciente trabajo fue...










