"Esta novela noquea por la asimetría entre la dimensión de la tragedia narrada y el minimalismo de sus recursos narrativos. ¿Cómo narrar una guerra en la que todos se matan y mueren invocando a un Ausente? Sólo Soriano supo hacerlo. Y lo hizo de la única manera posible: como si corriera. Porque perseguía hechos escurridizos. Y sabía que, si uno solo de ellos se le escapaba, no lograría...


















