Este libro tiene magia. Pero no trucos. Magia verdadera, de la misteriosa, de la que es difícil explicar. En el transcurso de sus páginas, Milo, que empieza siendo un chico, deja la infancia para siempre mientras se apaga la vida de Silvestre, el viejo que lo crió. La historia sucede en un presente absoluto: nada sabemos del pasado de los personajes y sin embargo sabemos todo lo necesario....




















